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  1.  La agenda digital es impuesta globalmente
  2. Consideran la modernización un cambio obligatorio mientras que lo promocionan falsamente como opcional y recomendable
  3. Los gobiernos del mundo y las corporaciones están deliberadamente coercionando la adopción de herramientas digitales


El Pacto de las Naciones Unidas para el Futuro y el Pacto Digital Mundial tienen como objetivo fomentar la cooperación internacional en materia de ética de la IA, gobernanza de los datos y acceso digital equitativo. Estas iniciativas son voluntarias, no vinculantes.

Sin embargo lo "voluntario" se convierte en obligatorio cuando los gobiernos nacionales adoptan como planes de política de facto a invasivos métodos digitales.

Todo esta situación termina sólo para beneficio de corporaciones e instituciones que no aportan nada, y que cuando lo hacen es para lograr un mayor control.

Mientras que cada vez más personas en el mundo languidecen ante un sistema que empeora exponencialmente con la dantesca agenda digital.

Por supuesto la mayoría de la gente en todo el mundo es ciegamente consumista y son felices con sus lápidas portátiles, perdón… los rectangulares teléfonos "inteligentes" viendo toda esta digitalización como una maravilla gracias a la aplastante propaganda.

La coerción digital

Algunos expertos han advertido esta situación de coerción digital, el Relator Especial Philip Alston en su informe crítico sobre el "estado de bienestar digital", los gobiernos utilizan cada vez más la tecnología para prestar servicios de manera que castiguen a los excluidos digitalmente.

Describió sistemas donde las personas pierden acceso a beneficios sociales simplemente porque no pueden navegar por portales en línea complejos, carecen de teléfonos inteligentes o no tienen internet estable.

"El estado de bienestar digital corre el riesgo de convertir al estado en una distopía digital para millones de personas", declaró Alston.

La tecnología debería ampliar el acceso, no restringirlo. Cuando el Estado hace de la participación digital un requisito previo para los servicios básicos, traslada la carga a los ciudadanos, especialmente a los menos equipados para soportarla.

"La automatización, la vigilancia y el gatekeeping digital amenazan con erosionar los derechos humanos bajo la apariencia del progreso".

Derecho a la desconexión

Así como la sociedad reconoció la necesidad de accesibilidad física - rampas, ascensores, señales Braille - ahora debemos reconocer la accesibilidad digital como un derecho civil.

Pero la accesibilidad no significa hacer todo digital. Significa garantizar que nadie quede excluido de los servicios esenciales porque existen fuera de la red digital.

Es por esto que los movimientos que abogan por el "derecho a la desconexión" y el "derecho a la vida fuera de línea" están ganando terreno a nivel mundial. Estos no son llamados a rechazar la tecnología - son demandas que la tecnología sirve a la gente, no al revés.

Pacto Digital Mundial
Reference:

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