El acceso inalámbrico a Internet, que se encuentra en varios entornos, no está exento de riesgos. La radiación de radiofrecuencia (RF), particularmente las ondas de frecuencia extremadamente baja (ELF), pueden interferir con las ondas cerebrales y conducir a estados de sugestión.
Algunos críticos llegan a afirmar que el Wi-Fi es una herramienta para la ingeniería social, influyendo en los individuos para ajustarse a las narrativas oficiales y el pensamiento grupal. El impacto acumulado de la radiación RF en el tiempo está lejos de ser benigno, siendo la preocupación más significativa los pulsos 10Hz ELF emitidos.
Estos pulsos, que esencialmente transmiten una señal persistente para asegurar la conectividad del dispositivo, pueden tener un efecto profundo en la actividad cerebral.
La sincronización de ondas cerebrales a una frecuencia externa, puede conducir a un estado de sugestión donde el cerebro es más susceptible a influencias externas, como medios de comunicación, marketing o programación subconsciente.
Esta manipulación de hacer a los individuos más vulnerables a las sugerencias externas, sería similar a lo que se ha denominado por hipnosis. La radiación Wi-Fi también puede crear un «efecto de memoria» en los tejidos corporales, lo que podría provocar cambios físicos a largo plazo o condiciones de salud.
Este fenómeno es similar al trauma almacenado dentro del cuerpo, similar al concepto psicológico de «memoria traumática». La proliferación de Wi-Fi presenta una epidemia oculta, que niega la salud y el bienestar de las personas y hace que sus mentes sean más vulnerables a las sugestión.
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