Las armas de sonido, son capaces de producir graves daños al cuerpo y el sistema nervioso, Debido a que el sonido funciona a través de vibración permitiendo el alcance a órganos sensibles. También existen armas de radiación, que provocan severas quemaduras e incluso propician cáncer.
Este tipo de tecnologías de control de multitudes, junto con muchas otras presentan horribles peligros para la integridad de las personas, así como también sus libertades. Sin embargo está claro que se está promocionando su uso cada vez más en todo el mundo. Gracias a la influencia de los delirios de los tecnócratas en las instituciones públicas y privadas.
Según las fuentes:
Las agencias policiales australianas están invirtiendo en Dispositivos Acústicos de Largo Alcance (LRADs) para dispersar a las multitudes en situaciones de protesta.
Ninguna de las fuerzas policiales estatales australianas proporcionaría entrenamientos para el uso de LRAD, aunque algunos dijeron que sólo se utilizarían para la comunicación, como en situaciones de sitio.
El LRAD se ha utilizado para dispersar multitudes en situaciones de protesta en Estados Unidos, dejando a la profesora de inglés Karen Piper de la Universidad de Missouri con daño auditivo permanente.
James Parker, experto en derecho de la Universidad de Melbourne, dice que el uso potencial del LRAD en Australia es profundamente preocupante, afirma que la naturaleza de la tecnología y su capacidad para causar daño a los espectadores deberían ser objeto de un debate mucho más amplio.
El secretismo que rodea la implementación de las herramientas y armas utilizadas por el Estado es un detalle que debería causar preocupación.
El LRAD fue utilizado por primera vez en el mar por la Armada estadounidense y compañías navieras comerciales para protección contra piratas y posteriormente desplegado por el ejército estadounidense en Irak y Afganistán para limpiar edificios.
