
La investigación Darktrace muestra que el 74% de los líderes de seguridad informática creen que sus organizaciones están experimentando actualmente los efectos de las amenazas cibernéticas impulsadas por la IA.
El 89% de los equipos de seguridad de TI están de acuerdo en que las amenazas cibernéticas asistidas por IA impactarán sustancialmente en su organización para 2026, el 60% informa que sus defensas actuales son inadecuadas.
A medida que la tecnología de IA acelera la velocidad del desarrollo, vigilancia y despliegue de amenazas cibernéticas y reduce las barreras de entrada para la cibercriminalidad, la acción preventiva es cada vez más importante.
Una amenaza emergente son los deepfakes impulsados por IA para el phishing, que pueden evitar los controles de acceso biométrico. Otra amenaza emergente son los ataques de ransomware asistidos por IA, que plantean un grave problema para los equipos de ciberseguridad con poco personal.
Además, los ataques distribuidos de denegación de servicio (DDoS) dirigidos por botnets impulsados por IA son particularmente peligrosos debido a su ejecución autónoma y adaptabilidad.
En 2018, TaskRabbit fue golpeado por un ataque DDoS controlado por una botnet con tecnología AI, robando la seguridad y las cuentas de 3,8 millones de usuarios. Para fortalecer las defensas, los equipos de ciberseguridad deben implementar su propia IA, auditar la tecnología de IA, aprovechar la automatización y aumentar los controles de acceso.
Aunque pocos equipos de seguridad pueden resistir un ataque repentino de ciberataques de IA, pueden defenderse del panorama de amenazas moderno con inversiones tecnológicas adicionales y perfeccionamiento.
